A VECES
A veces
alguien te sonríe tímidamente en un supermercado
alguien te da un pañuelo
alguien te pregunta con pasión qué día es hoy en la sala
de espera del dentista
alguien mira a tu amante o a tu hombre con envidia
alguien oye tu nombre y se pone a llorar
A veces
encuentras en las páginas de un libro una vieja foto de la
persona a la que amas y eso te da un tremendo escalofrío
vuelas sobre el Atlántico a más de mil kilómetros por hora
y piensas en sus ojos y en su pelo
estás en una celda mal iluminada y te acuerdas de un día
luminoso
tocas un pie y te enervas como una quinceañera
regalas un sombrero y empiezas a dar gritos
A veces
una muchacha canta y estás triste y la quieres
un ingeniero agrónomo te saca de quicio
una sirena te hace pensar en un bombero o en un equilibrista
una mmuñeca rusa te incita a levantarle las faldas a tu prima
un viejo pantalón te hace desear con furia y con dulzura a
tu marido.
A veces
explican por la radio una historia ridícula y recuerdas a un
hombre que se llama Leopoldo
disparan contra ti sin acertar y huyes pensando en tu mu-
jer y en tu hija
ordenan que hagáis esto o aquello y enseguida te enamo-
ras de quien no hace ni caso
hablan del tempo y sueñas en una chica egipcia
apagan las luces de la sala y ya buscas la mano de tu amigo.
A veces
esperando en un bar a que ella vuelva escribes un poema
en una servilleta de papel muy fino
hablan en catalán y quisieras de gozo o lo que sea morder
a tu vecina
subes una escalera y piensas que sería bnito que el chico
que te gusta te violara antes del cuarto piso
repican las campanas y amas al campanero o al cura o a
Dios si es que exstiera
miras a quien te mira y quisieras tener todo el poder pre-
ciso para mandar que en ese mismo instante se detu-
vieran todos los relojes del mundo.
A veces
sólo a veces gran amor
(José Agustín Goytisolo, A veces gran amor, 1981/1991)